Zombieland: tiro de gracia, el apocalipsis zombie en tono de sitcom

Zombieland: tiro de gracia, el apocalipsis zombie en tono de sitcom

Por: Marco González Ambriz

Zombieland: tiro de gracia no está al nivel de la primera entrega, pero es entretenida y tiene varios momentos divertidos. Sorprende además encontrar una película de zombies con un elenco repleto de actores galardonados.

Las películas de zombies, e incluso las comedias de terror con zombies, estaban lejos de ser una novedad cuando se estrenó Zombieland en 2009. Era además el primer largometraje de Ruben Fleischer, aunque eso no fue ningún obstáculo para que se posicionara como una de las favoritas entre los fans del subgénero, todo a base de ingenio y buena manufactura.

Diez años después Fleischer está en una situación más compleja, pues encontrar algo inédito en el género de zombies es todavía más difícil después de diez temporadas de The Walking Dead y todas las películas de muertos vivientes que se han filmado desde entonces. Aún con ayuda de los guionistas originales, Rhett Reese y Paul Wernick, a los que se une Dave Callahan, se veía cuesta arriba hacer una secuela que sí valiera la pena, a diferencia de muchas que se han estrenado últimamente.

Desde un inicio esta segunda parte sigue la misma dinámica de Zombieland, con la voz en off de Jesse Eisenberg, en el papel de Columbus, que explica las reglas de los zombies, pues es de sobra conocido que no son lo mismo los torpes caníbales de George Romero que los velocistas de Danny Boyle. De este modo Zombieland 2 plantea nuevas variantes en la taxonomía del cadáver ambulante que sirven para refrescar un poco la trama.

Por lo demás Fleischer reconoce desde los créditos que no le interesa descubrir el hilo negro. En 2009 Zombieland abría con el apocalipsis zombie resumido a ritmo de Metallica, para la secuela la película de nuevo arranca con música del mismo grupo (de la etapa anterior al disco negro, bendito sea Dios) y el resto de la cinta repite muchos otros elementos de la entrega previa.

El mejor ejemplo es la dinámica entre los cuatro personajes principales, tan familiar que por momentos nos recuerda a un sitcom en su cuarta o quinta temporada. Los guionistas agregan a un nuevo personaje, una rubia ingenua interpretada por Zoey Deutch, que se interpone en la relación entre Columbus y Wichita, aunque esto dura poco. De cualquier manera, Deutch es de lo mejor que tiene Zombieland 2 y esto tiene más que ver con el trabajo de la actriz que con sus diálogos.

Si en 1985, cuando se estrenó El regreso de los muertos vivientes, alguien nos dijera que llegaría el día en que una cinta con el mismo tema tendría como actores principales a una ganadora del Óscar y a otros tres nominados al máximo galardón que Hollywood se da a sí mismo, los fans del terror le responderíamos que eso sólo sucedería si esos cuatro actores estuvieran en el declive de sus carreras.

En décadas anteriores sería inconcebible que Emma Stone estuviera nominada a un Óscar por La favorita y casi de inmediato apareciera en una película de zombies tan irreverente y sangrienta como Zombieland 2. Las cosas sin duda han cambiado en Hollywood, aunque por otro lado los nostálgicos del terror ochentero pueden lamentar que en el camino se perdió esa carga transgresora que tenía el género.

Es inevitable imaginar lo que habrían podido hacer en su momento George Romero o Tobe Hooper con el mismo presupuesto y promoción de las que goza Ruben Fleischer hoy en día. Sin duda la parodia de la generación Z sería más incisiva y tal vez no sería necesario recurrir al trazo grueso en algunos de los chistes, como cuando Columbus y Tallahassee conocen a sus dobles.

Sea como sea, eso no debe ser un impedimento para disfrutar de una secuela que no está a la altura de la original pero que tampoco resulta ofensiva para los fans de los zombies.

 

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