World Surf League’s Founders Cup

World Surf League's Founders Cup, ¿el futuro del surf como deporte olímpico?

Una de las novedades de las Olimpiadas de Tokyo 2020 será la competencia de surf a realizarse en las olas de la playa de Tsurigasaki, en la prefectura de Chiba, entre Kujukuri e Ichinomiya, y en el extremo sur de la playa de Kujukuri. El Comité Olímpico Internacional ha especificado además que la competición olímpica de surf contará con 40 surfistas - 20 hombres y 20 mujeres - de varias naciones. Sin embargo, algunos aficionados al surf señalan que es probable que las olas en Chiba sean pequeñas y erráticas.

De hecho, no son pocas las personas que piensan que para que el surf prospere como deporte tal vez sea necesario que las competencias se hagan en piscinas de olas. No estamos hablando de las piscinas de olas que encuentras en los parques acuáticos, sino de algo más parecido al Surf Ranch que fue estrenado por Kelly Slater en el centro de California hace un par de años.

Mientras que las piscinas de olas tradicionales bombean grandes cantidades de agua, la de Slater arrastra un hidrodeslizador de 100 toneladas a través del equivalente de cuatro campos de futbol americano para desplazar una enorme cantidad de agua, creando una ola perfecta que se mueve a lo largo de una alberca de agua dulce de 400 yardas (365 metros). Es una ola que pone a prueba las habilidades de los mejores surfistas del mundo y tiene la gran ventaja de que es exactamente igual en cada ocasión.

De esta forma los competidores pueden intentar maniobras en igualdad de condiciones, algo que pudo verse hace unos días en la edición inaugural de la World Surf League's Founders Cup. El Surf Ranch se ubica en Lemoore, California, a 150 kilómetros del mar, y tiene capacidad para 5,000 espectadores, que a diferencia del surf que se practica en la playa, podían observar claramente lo que sucedía en la competencia. El surf es normalmente un deporte individual pero en este evento había cinco equipos, integrados por cinco surfistas cada uno (tres hombres y dos mujeres). Los equipos representaban a Estados Unidos, Australia, Europa, Brasil y el Resto del Mundo (dos sudafricanos, un tahitiano, un neozelandés y un japonés).

Aunque las olas eran predecibles el evento nunca se volvió aburrido. Los competidores se esforzaron por superar a sus rivales, incluso intentando aéreos cada vez más improbables. La ola era lo bastante poderosa para romper tablas de vez en cuando. Aunque este fue un evento de exhibición sirvió para confirmar que el surf en piscinas especialmente acondicionadas puede ser tan emocionante como el que se practica en el mar. Ahora habrá que esperar a septiembre, cuando el Surf Ranch por primera vez será una de las sedes del Campeonato Mundial de Surf, para comprobar si esta opción puede consolidarse y, tal vez, formar parte algún día de unos Juegos Olímpicos.