The Breeders rompen el silencio

The Breeders rompen el silencio de diez años con All Nerve

Lo que inició como un proyecto alternativo de Kim Deal, bajista de los Pixies, y Tanya Donelly, guitarrista de Throwing Muses, se convirtió en un fenómeno de popularidad a partir de Last Splash, su segundo disco, en particular por el éxito del sencillo “Cannonball”. The Breeders ha tenido varios cambios de alineación y ausencias que en ocasiones han sido de muchos años, pero sigue siendo una banda indispensable para los fans del rock indie.

Es por eso que el estreno de su quinto álbum, All Nerve, es un acontecimiento tan importante. Con un total de once canciones en apenas 33 minutos, All Nerve por momentos nos hace olvidar que tuvimos que esperar diez años desde el disco anterior de la banda. Su estilo característico, mezcla de dureza y vulnerabilidad, es el mismo que las ha distinguido desde 1990. Varias de las canciones del disco se pudieron haber grabado en esa década y hay varios momentos que son típicos de The Breeders.

El primer track, “Nervous Mary”, tiene una introducción tranquila antes de desatar las guitarras eléctricas, muy en el estilo de las hermanas Deal, ahora compañada por Josephine Wiggs en el bajo y Jim McPherson en la batería, la misma alineación que grabó Last Splash. Le sigue “Wait in the Car”, que pese a su brevedad nos presenta a The Breeders con la misma espontaneidad que les recordamos de sus canciones clásicas, en este caso a través de letras que de pronto se vuelven maullidos, mientras las guitarras se esfuerzan por seguir el ritmo. La letra de “All Nerve” recrea la emoción de encontrarte con alguien que te gusta y es una muestra de la accesibilidad que también distingue a la banda.

Pero All Nerve también presenta novedades. “MetaGoth” es la primera oportunidad que tenemos de escuchar a Wiggs como cantante principal y hay un innegable toque fantasmal en canciones como “Dawn: Making an Effort” o “Walking with the Killer”. Las letras de esta última pueden referirse a un asesinato narrado desde el punto de vista de la víctima, o algo más metafórico tal vez.

La corta duración del disco hace que “Archangel’s Thunderbird”, original del colectivo alemán Amon Düül II, se sienta un poco fuera de lugar, aunque de cualquier manera es sorprendente lo actual que es el sonido de la guitarra, tratándose de una pieza compuesta en 1970.

Sin duda un regreso más que notable de una banda que se ha colocado como parte esencial de la escena del rock contemporáneo, no obstante lo desigual de su trayectoria.

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