Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw

Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw

La saga de los ladrones de autos convertidos en espías internacionales se renueva con los dos actores más carismáticos de las últimas entregas sin dejar de poner la acción por encima del sentido común.

Hay una escena casi al inicio de Hobbs & Shaw que equivale a una declaración de principios. En ella vemos a Jason Statham descender de un McLaren mientras la cámara da vueltas en torno al vehículo para mostrar cada curva. Inmediatamente después aparece una rubia en hot pants mientras la cámara da vueltas en torno a su trasero para mostrar cada curva. No estoy seguro cuál de las dos imágenes debe excitarnos más.

Esto no es nuevo dentro de la franquicia, por supuesto. Aunque los diálogos de la serie se han enfocado mucho en el valor de la familia, sobre todo la familia que uno elige, la realidad es que la popularidad de Rápidos y furiosos se basa en impulsos más primitivos. Por eso para renovar la serie a los productores les bastó con tomar a los dos actores más carismáticos de su última etapa y colocarlos en la misma fórmula que tan buenos resultados les ha dado.

Los guionistas no se complicaron la existencia para reunir a Luke Hobbs (The Rock) y Deckard Shaw (Statham). Para contrastar el estilo de vida de Estados Unidos y Europa vemos en pantalla dividida a los dos personajes mientras hacen su rutina cotidiana, hasta culminar con una escena donde cada uno se enfrenta a media docena de malosos con su estilo personal: Hobbs con fuerza bruta y Shaw con artes marciales.

Los dos están en busca de un arma biológica que podría significar el fin de la humanidad y ya que ambos tienen el mismo objetivo la CIA decide que sería mejor obligarlos a trabajar juntos. Si están al tanto de la serie Rápidos y furiosos entonces ya saben que Hobbs y Shaw no se pueden ver ni en pintura, por lo que el 90% de sus diálogos consiste en insultos mutuos, que no siempre son tan graciosos como los guionistas suponen aunque Johnson y Statham sean expertos en este tipo de trolleo.

Tal vez por eso desde muy temprano aparece Ryan Reynolds en un papel secundario y más tarde Kevin Hart también tiene una pequeña intervención. En los dos casos es imposible no recordar al personaje de Joe Pesci en la serie Arma mortal, como si hiciera falta otro indicio de que Hobbs & Shaw está repitiendo la fórmula de las “buddy movies” de acción que han estado vigentes desde los 80 (más ejemplos: 48 horas, Tango y Cash, El último boy scout).

Por otro lado, Hobbs & Shaw se beneficia bastante de limitar el número de personajes. A diferencia de los últimos episodios de Rápido y furioso, que tenían como 20 protagonistas, aquí solamente tenemos a Johnson, Statham, Idris Elba como el villano y Vanessa Kirby como la heroína. A Idris Elba se le ha mencionado como candidato para interpretar a James Bond y aquí deja claro que en presencia física cumple ampliamente con el perfil. La participación de Vanessa Kirby es más discreta a pesar de que tiene bastante tiempo en pantalla.

 

La incorporación más notable a la saga, sin embargo, es la David Leitch, el stuntman convertido en director que causó una muy buena impresión con John Wick y Atomic Blonde. La coreografía de las peleas, sobre todo las que usan objetos cotidianos (y que de paso muestran la influencia que sigue teniendo el cine de Hong Kong), son lo mejor de la película, aunque Leitch tuvo que bajarle un poco a la violencia para que la película fuera apta para adolescentes.

Gracias al oficio del director las persecuciones en autos, camiones y helicópteros también son convincentes, pero sorprendentemente hay momentos donde la acción se vuelve confusa, sobre todo en las escenas donde hay un gran número de combatientes. Hay una en particular donde Hobbs y Shaw huyen de una base secreta mientras los malos disparan en todas direcciones, a pesar de que los únicos a los que deberían apuntar son, justamente, Hobbs y Shaw.

No sería una película de Rápidos y furiosos si no estuviera peleada con la lógica y las leyes de la física. La escena donde The Rock derriba a un helicóptero con la fuerza de sus pectorales pondrá a prueba la incredulidad de más de uno y sin embargo Hobbs & Shaw no es tan agresiva con la inteligencia del espectador como aquellas secuencias donde Vin Diesel y sus amigos combatían a un submarino o saltaban de un rascacielos a otro en Dubai.

Si uno acepta que la serie está cada vez más cerca de la ciencia ficción que del drama criminal de sus orígenes todavía es posible pasar un rato entretenido con esta entrega, siempre y cuando estén conscientes de que los productores están tratando de perfeccionar una fórmula y no de reinventar el cine de acción.

 

Trailer:

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