¿Por qué tu gato come pasto? La ciencia por fin tiene una respuesta a este misterio

¿Por qué tu gato come pasto? La ciencia por fin tiene una respuesta a este misterio

Hay algo que los gatos y los perros tienen en común: la costumbre de alimentarse de pasto. En el caso de los perros se sabe que lo hacen para aliviar malestares estomacales, pero en los mininos este es un comportamiento que no tenía explicación hasta ahora.

Esto lo sabemos gracias a que existe una disciplina científica, la etología, que se dedica a estudiar el comportamiento de los animales. En la reunión anual de la Asociación Internacional de Etología Aplicada, que se realizó hace unos días en Bergen, Noruega, se dieron a conocer los resultados de una investigación sobre esta dieta poco usual de los michis, que muchos de sus dueños (o esclavos, dirían los felinos) atribuyen a la misma necesidad de los perros de purgarse después de comer algo que les hace sentir mal.

Para averiguar de una vez por todas si esto es cierto o no un equipo de científicos de la Universidad de California en Davis realizó una encuesta entre más de mil dueños de gatos y encontraron que el 71 por ciento de los mininos que fueron descubiertos comiéndose el césped sufrieron de vómitos más tarde, aunque el 91 por ciento de las personas que respondieron el cuestionario aseguraron que sus gatos no mostraban ninguna señal de sentirse mal antes de volverse vegetarianos.

Este porcentaje tan alto indica que los gatos no están respondiendo a un dolor estomacal cuando hacen eso, ¿a qué podría deberse entonces esta inusual dieta? Los etólogos que presentaron el informe aseguran que la explicación más coherente es que este comportamiento evolucionó en los gatos porque esta era la forma como sus ancestros expulsaban los parásitos intestinales. En los felinos comer pasto estimula la actividad muscular del tracto digestivo, lo que obliga a salir a los alimentos que los puedan intoxicar o enfermar.

Los gatos en estado salvaje con frecuencia tienen que lidiar con tiña y helmintos intestinales debido a que se alimentan de roedores infectados con estos parásitos. A pesar de que los gatos domésticos no suelen alimentarse con carne cruda, y por lo tanto no tienen estos parásitos, el instinto de masticar pasto es algo que persiste en la especie.

Otro resultado que arrojó la encuesta es que son los gatos menores de tres años los más propensos a comerse el césped, aunque también son los que vomitan menos posteriormente. El estudio no se enfocó en otra teoría sobre la afición de los mininos por los vegetales: que les ayuda a expulsar bolas de pelo. La recomendación de los científicos es tener pasto al alcance de estos animalitos para evitar que su instinto los lleve a comer plantas que sean tóxicas para ellos.

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