¿Por qué fracasó Estados Unidos en el Mundial de Baloncesto?

¿Por qué fracasó Estados Unidos en el Mundial de Baloncesto?

Con dos derrotas consecutivas, en cuartos de final contra Francia y después cayendo frente a Serbia en la ronda para determinar las posiciones del lugar 5 al 8, la selección estadounidense de baloncesto tuvo su peor actuación en este torneo.

Desde antes de que iniciara el Mundial, que se celebró ahora en China, se sabía que el equipo estadounidense iba a tener más dificultades que de costumbre para ratificar su condición de favorito. Perdieron contra Australia en un juego de exhibición previo al torneo y en la primera ronda, cuando enfrentaron a Turquía, apenas y pudieron ganar por un punto, en buena medida porque sus oponentes se cansaron de fallar tiros libres en la recta final del encuentro.

Es evidente que el factor más importante fue la falta de compromiso de las estrellas de la NBA. Con los jugadores que declinaron la invitación o se retiraron en el camino -James Harden, Anthony Davis, Bradley Beal, entre otros- se pudo armar un equipo que arrasara a la competencia, pero a final de cuentas el único que llegó a China con la etiqueta de estrella fue Kemba Walker, uno de los mejores anotadores de la NBA en las últimas temporadas, que lamentablemente no fue capaz de echarse al equipo al hombro cuando las circunstancias lo exigían.

Los jugadores de la NBA tienen muchas razones para decirle no al equipo que representa a su país en este torneo. Los basquetbolistas de más edad prefieren aprovechar ese tiempo para descansar y el riesgo de lastimarse antes de que empiece la temporada regular es otra preocupación. En 2014 Paul George se rompió una pierna entrenando con la selección de Estados Unidos y sólo pudo jugar con los Pacers en los últimos seis juegos de la temporada.

Sin una superestrella que ponga el ejemplo y motive a los más jóvenes, el equipo se formó con atletas de nivel más modesto que además no tuvieron mucho tiempo para conocerse. El entrenador, Gregg Popovich, uno de los mejores en la historia de la NBA, también estaba participando por primera vez en un torneo donde el reglamento es distinto. En la FIBA no existe la regla de los tres segundos defensivos en zona, por ejemplo, algo que el francés Rudy Gobert aprovechó muy bien.

Y ya que hablamos de Gobert hay que mencionar que otro punto débil de los estadounidenses fue el peso que el small ball tiene en la NBA. Ahí se valoran la velocidad y la movilidad más que el tamaño, lo cual en el partido contra Francia resultó ser una desventaja, pues los galos ganaron 41 rebotes por apenas 28 de los estadounidenses. Gobert también destacó en la zona contraria, anotando 21 puntos, su mejor récord en el torneo. Más tarde se supo que lo que motivó al francés para dar lo mejor de sí fue un comentario despectivo que hizo Myles Turner después de que Estados Unidos venció a Brasil, cuando recordó en la conferencia de prensa que Gobert era el Jugador Defensivo del Año antes de añadir: “para algunos”.

En los últimos minutos del partido contra Francia la diferencia de mentalidad fue muy importante. Con el partido empatado a 76 puntos y 3:40 en el reloj, los estadounidenses perdieron toda noción de juego colectivo y cada uno trató de ganar el partido por su cuenta, incluso ignorando a un Donovan Mitchell que había demostrado estar por encima del resto de sus compañeros. Esto contrastó con la inteligencia y la tranquilidad de los franceses, que encontraron en los ataques elaborados la llave para sacar diez puntos de ventaja.

De cualquier manera, la selección de Estados Unidos hizo lo suficiente para ganarse un lugar en las Olimpiadas de Tokio 2020, una competencia cuyos reflectores la hacen mucho más atractiva para las estrellas de la NBA, con el factor extra que será el deseo de vengar la humillación que acaban de sufrir.

Pero hay que recordar que aún contando que aún con equipos plagados de estrellas Estados Unidos ha tenido dificultades para superar a sus rivales olímpicos, formados por jugadores de la NBA de menor nivel pero que conocen mejor a sus compañeros. El crecimiento del baloncesto a nivel global hará de este escenario algo cada vez más común.

 

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