¿Por qué fracasaron los restaurantes robóticos de San Francisco?

¿Por qué fracasaron los restaurantes robóticos de San Francisco?

La automatización de los oficios es una tendencia que no da señales de detenerse y que ha transformado varias industrias. La fabricación de autos es un ejemplo de cómo los robots pueden reemplazar a los humanos y esto ha generado una gran preocupación sobre el futuro de los empleos en áreas que tradicionalmente habían sido una fuente de trabajo confiable para la gente que no tiene una educación universitaria.

El servicio al cliente es una de esas áreas y por eso la inauguración de varios restaurantes en San Francisco que eliminaban a los meseros, y en muchos casos también a los cocineros, parecían confirmar los temores de los más pesimistas.

Esto son algunos de los restaurantes robóticos que abrieron sus puertas en esa ciudad en los últimos años:

  • Zume, una start-up con robots diseñados para preparar pizzas
  • CafeX, una cafetería atendida por máquinas, donde hacías tu pedido en una pantalla táctil y casi de inmediato un brazo mecánico te lo servía
  • Eatsa, donde seleccionabas tu comida en una tablet y un chef automático la cocinaba en menos de cinco minutos
  • Creator, un local de hamburguesas donde los humanos se limitan a tomar la orden y hacer otras tareas secundarias

De esos cuatro negocios solo Creator se mantiene en activo, los demás debieron cerrar sus puertas o cambiar de giro, como Zume, que ahora se especializa en tecnología para food trucks. Si estás en San Francisco y tienes curiosidad por probar un café preparado por un robot tu única opción son dos aeropuertos donde CafeX todavía tiene locales en operación.

La pregunta obligada es: ¿por qué fracasaron estos restaurantes si están siguiendo lo que parece una tendencia imposible de frenar?

Si había una ciudad donde los restaurantes automáticos pudieran funcionar esa era San Francisco, que es un importante centro de innovación tecnológica y que además tiene una notable escasez de mano de obra no calificada gracias a la gentrificación.

Estos negocios no tuvieron que cerrar después de una campaña de protestas que fuera similar a los movimientos populares que en el siglo XIX trataron de frenar a las máquinas de vapor, por lo que algunos expertos en el tema especulan que la interacción humana es una parte de la comida que la gente sigue valorando.

Esa es una posible explicación, aunque cabe señalar que el negocio de los restaurantes es sumamente complicado. De cualquier manera, esto le da esperanzas a los que creen que las máquinas nunca podrán reemplazar del todo a los seres humanos.

 

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