Por primera vez en décadas las mujeres en Irán pudieron entrar a un estadio de futbol

Por primera vez en décadas las mujeres en Irán pudieron entrar a un estadio de futbol

El jueves 10 de octubre la selección de Irán derrotó a su similar de Camboya por 14 goles a 0, pero más allá del resultado fue un partido significativo por lo que representa para las aficionadas iraníes al futbol y a los deportes en general.

Desde hace 40 años, a partir del triunfo de la revolución islámica, las mujeres en Irán han tenido prohibido el acceso a los estadios, incluyendo los de futbol. La razón que dan los clérigos para esto es que deben ser protegidas de un ambiente masculino, donde pueden escuchar malas palabras, además de que no es correcto que vean a hombres con poca ropa, es decir los jugadores, porque esto puede llevarlas al pecado.

En 2006 el director Jafar Panahi filmó la película Offside, sobre varias mujeres que se disfrazan de hombre para poder entrar a un partido de futbol entre las selecciones de Irán y Bahrein. Panahi se inspiró en la experiencia de su propia hija y aunque las autoridades iraníes prohibieron su exhibición en el país la película obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín.

Hace unas semanas esta prohibición no oficial volvió a estar en el centro de la polémica después de la muerte de Sahar Khodayari, una aficionada al equipo Esteghlal, conocida en redes sociales como “Blue Girl” porque el azul es el color distintivo de esa escuadra. Khodayari fue arrestada en marzo cuando trataba de entrar al estadio Azadi para apoyar al Esteghlal y después de pasar tres noches en la cárcel fue liberada para enfrentar un juicio.

A principios de septiembre Khodayari se prendió fuego tras enterarse de que podría ser sentenciada a seis meses de prisión y murió una semana después. Esto fue suficiente para que la FIFA, después de ser muy criticada por tolerar la discriminación hacia las mujeres en la república islámica, finalmente amenazara con suspender a Irán a menos que cambiara su reglamento.

Para el partido que se celebró este jueves entre Irán y Camboya, en el mismo estadio Azadi, se permitió el acceso a 3,500 mujeres que ocuparon una sección reservada y fueron vigiladas por mujeres policía. Esto no cumple del todo con las exigencias de la FIFA, que había pedido que las mujeres puedan entrar a los estadios sin restricciones.

La decisión también ha sido criticada por ONGs como Amnistía Internacional, que señala que el número de aficionadas que tendrán acceso es muy limitado si se toma en cuenta que el estadio Azadi es el más grande de Irán con cupo para 78,000 personas.

A pesar de esto, hay quien ve esta decisión como un paso en la dirección correcta. Entre ellos están la periodista deportiva Raha Purbakhsh, quien podrá finalmente hacer su trabajo desde el estadio en lugar de tener que ver los partidos por televisión. Las autoridades deportivas de Irán aseguran que están acondicionado los estadios para que las mujeres también puedan entrar a los juegos de la liga local.

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