Para salvar a las mariposas monarca no basta con criarlas en cautiverio

Para salvar a las mariposas monarca no basta con criarlas en cautiverio

Las mariposas monarca que son criadas en cautiverio en Canadá y Estados Unidos, como un esfuerzo para salvar a la especie, pierden el instinto para hacer su famosa migración hacia México, de acuerdo a un nuevo estudio hecho por investigadores de la Universidad de Chicago.

La migración de millones de mariposas monarca a lo largo de Norteamérica cada año es un fenómeno de la naturaleza que está en peligro debido a que la población de este insecto ha disminuido en 90% en las últimas dos décadas por la pérdida de su hábitat natural, el cambio climático y el uso de pesticidas.

En los último años se han hecho esfuerzos importantes por parte de ONGs y asociaciones ecologistas, muchas veces por medio de crowdfunding, para establecer criaderos de estos insectos. La idea es tener lugares seguros donde se les puede alimentar con algodoncillo, que es la única fuente de alimentación de las mariposas monarca, para luego devolverlas a su hábitat.

Pero un nuevo estudio, que se publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences y que cumple con todos los requisitos de un trabajo científico serio, señala que tal vez las buenas intenciones de los voluntarios no sean suficientes por lo complejo que es el instinto de estas mariposas.

El estudio se hizo de la siguiente manera: los científicos obtuvieron mariposas adultas de esos criaderos y dejaron que se reprodujeran dentro de jaulas en un jardín al aire libre, de modo que estuvieran expuestas a condiciones naturales.

A continuación, los investigadores examinaron los patrones de vuelo de la segunda generación de esas mariposas y encontraron que no volaban en ninguna dirección en particular. Las mariposas monarca silvestres que usaron como grupo de control sí mostraron una tendencia clara a viajar hacia el sur.

En un segundo experimento los científicos criaron a esas mismas mariposas monarca silvestres en espacios cerrados pero que imitaban las condiciones naturales. Al examinar los patrones de vuelo de sus crías también encontraron que habían perdido el instinto de volar hacia el sur.

Lo más sorprendente fue confirmar que basta con tomar las crisálidas de mariposas que viven al aire libre y llevarlas a un espacio cerrado antes de que salgan y estiren las alas por primera vez para alterar su instinto de migración.

Los científicos detectaron cambios genéticos en las mariposas monarca criadas en cautiverio que podrían explicar esto, aunque no hay uno solo que puedan identificar como el culpable. Lo que sí pudieron determinar es que criar mariposas monarca en un lugar cerrado para liberarlas más tarde no es algo que ayude a la población migratoria.

Las poblaciones de mariposa monarca que viven en zonas templadas, como África, Australia o Sudamérica, no necesitan migrar, pero las que habitan en Norteamérica tienen que viajar a latitudes más cálidas para sobrevivir al invierno.

Los científicos aclaran que su estudio no tiene la intención de persuadir a los ecologistas de que dejen de criar mariposas monarca, es más bien una invitación a que lo hagan al aire libre durante todo el ciclo de vida de estos insectos para preservar lo más posible su instinto de migración.

 

Fuentes: Science Magazine (https://www.sciencemag.org/news/2019/06/monarch-butterflies-raised-captivity-don-t-migrate)

Cosmos Magazine (https://cosmosmagazine.com/biology/killing-with-kindness-captive-bred-migratory-butterflies-don-t-migrate)

 

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