Mosquitos modificados genéticamente se multiplican de forma imprevista en Brasil

Mosquitos modificados genéticamente se multiplican de forma imprevista en Brasil

Un intento por frenar la población de mosquitos Aedes aegypti, causantes de enfermedades como la fiebre amarilla, con técnicas de edición genética parece haber fracasado y podría resultar en insectos aún más resistentes.

Los mosquitos que transmiten enfermedades tan peligrosas como el zika, el dengue o la malaria se están extendiendo cada vez más gracias al cambio climático. Una de las formas en las que los científicos buscan combatirlos es alterando a estos insectos genéticamente para que no puedan reproducirse.

La idea era sencilla. La empresa británica Oxitec liberó a 450,000 mosquitos machos cada semana, durante medio año, en la ciudad brasileña de Jacobina. Cada uno de ellos había sido modificado para tener la mutación genética OX513A, por lo que al cruzarse con hembras en estado silvestre producen crías que no sobreviven. Las larvas mueren antes de llegar a la edad adulta y de este modo se evita que se reproduzcan.

Al menos ese era el plan. El Ministerio de Salud de Brasil, que aprobó el experimento, tenía la intención de reducir en 90% la población de mosquitos en esa localidad. En un principio los resultados fueron alentadores pero al final la población de mosquitos se recuperó y regresó a su nivel anterior.

Los investigadores de la Universidad de Yale que examinaron los genomas de ambas variantes antes de que los mosquitos modificados fueran liberados, y también 12, 27 y 30 meses después, llegaron a la conclusión de que la modificación genética había migrado a los mosquitos silvestres, algo no previsto por Oxitec.

A pesar de que los mosquitos modificados sólo producen descendencia en el 3 o 4 por ciento de las ocasiones, todo parece indicar que los que nacen no son tan débiles como se esperaba. Algunos llegan a la edad adulta y se reproducen.

Se teme que el experimento haya creado una población más robusta, el resultado natural de tener una reserva genética más amplia. No obstante, los científicos subrayan que esta nueva variante no es más peligrosa que la anterior, aunque se desconocen los efectos que esto puede tener en la transmisión de enfermedades y en otros métodos de control.

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