Los científicos ya saben por qué el estrés te saca canas

Los científicos ya saben por qué el estrés te saca canas

Hay muchos fenómenos naturales que todos conocemos sin que la ciencia tenga una explicación satisfactoria de por qué suceden. Ahora podemos quitar de esa lista al envejecimiento prematura, específicamente el hecho de que las personas que están sometidas a estrés continuamente tienden a ser más canosas.

Si no nos ha pasado al menos conocemos a alguien que después de tener un trabajo que lo sometía a mucha presión tiene más canas y arrugas que antes. La piel y el cabello son los únicos tejidos de nuestro cuerpo que podemos observar a simple vista, pero lo que un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard querían averiguar era si había una relación de causa y efecto entre el estrés y la aparición de las canas, así como el mecanismo que produciría este cambio.

Los científicos trabajaron con ratones y su primera hipótesis fue que el estrés genera un ataque inmune en las células que producen el pigmento. Tuvieron que descartarla cuando comprobaron que los ratones sin células inmunes también tenían más canas después de sentir estrés. Su siguiente candidato fue el cortisol, una hormona que se libera como respuesta al estrés, pero tampoco encontraron evidencia de que éste fuera el mecanismo.

Tras varios experimentos fallidos finalmente identificaron al sistema nervioso simpático como el responsable de las canas prematuras. Los nervios simpáticos llegan a cada folículo de cabello. El estrés los hace liberar norepinefrina, que es absorbida por las células madre que están en la base de los folículos y que regeneran el pigmento natural del pelo.

La norepinefrina hace que estas células trabajen en exceso y después de unos días su capacidad de producir el pigmento se agota. Una vez que esto sucede, después de unos cuantos días, las células ya no pueden cumplir su función y el daño es permanente.

Lo que los científicos aún desconocen es si este mecanismo es el mismo que produce la aparición de canas por envejecimiento, si podría ser una versión acelerada de un proceso que para la mayoría de la gente sucede de manera normal con el paso de los años.

La utilidad de este descubrimiento no se limita solamente a encontrar maneras para evitar que nos salgan canas. La verdadera importancia de esta investigación está en los caminos que abre para comprender el efecto que el estrés genera en otros órganos de nuestro cuerpo, aunque el daño no sea evidente.

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