Los científicos les piden a los consejos forestales que permitan los árboles transgénicos

Los científicos les piden a los consejos forestales que permitan los árboles transgénicos

Los organismos internacionales encargados de certificar la sustentabilidad de los bosques siempre han prohibido los árboles transgénicos, algo que un grupo de científicos les está pidiendo modificar por el potencial que la biotecnología tiene para remediar muchos de los problemas que enfrentan las reservas naturales.

El tema de la deforestación es muy comentado actualmente por los incendios que han destruido grandes extensiones del Amazonas. Se ha criticado mucho al presidente de Brasil por fomentar la explotación comercial de la selva y se ha pasado por alto que los gobiernos de Bolivia y Paraguay también son responsables de fomentar la quema controlada con fines agropecuarios.

Podría pensarse que en este panorama, y ante la urgencia de hacer algo para reducir los efectos del cambio climático, la biotecnología forestal podría ser una solución. Sin embargo, desde que se estableció la certificación de los bosques sustentables, los grupos ecologistas presionaron al Consejo de Administración Forestal, con sede en Alemania, y el Programa para el Reconocimiento de Certificación Forestal, basado en Suiza, para que una de los requisitos fuera dejar fuera a los árboles transgénicos, como una precaución contra riesgos ambientales difíciles de determinar.

Los científicos a cargo de esta tecnología responden que los estudios que se han hecho durante años señalan claramente que los árboles cultivados con biotecnología son tan seguros como los que se plantan con métodos tradicionales. Las áreas forestales certificadas han ido en aumento y esto hace más difícil seguir investigando con árboles editados genéticamente para resistir plagas y sequías, algo que podría ser muy útil para recuperar los bosques destruidos en los incendios recientes.

La biotecnología ha recuperado especies de árboles que se perdieron en ciertas zonas por enfermedades, pero ahora no pueden devolverlos a su hábitat natural por que esas áreas ahora están certificadas como sustentables.

Según los investigadores parte del problema es que las regulaciones sobre plantas modificadas genéticamente se crearon pensando en cosechas de ciclo corto, como el maíz o la soya, y no en árboles que tardan décadas en crecer. Los ecologistas exigen que esos árboles se estudien en zonas aisladas argumentando que se desconoce el impacto que podrían tener al entrar en contacto con especies silvestres.

Lo que no se desconoce es el efecto de permitir que la deforestación siga adelante mientras se pierde la oportunidad de desarrollar tecnología más eficiente para recuperar los bosques. La ciencia dice que no hay duda alguna que los incendios que están devastando el Amazonas son consecuencia de la deforestación y en ese caso impedir el uso de biotecnología argumentando daños hipotéticos se vuelve irresponsable.

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