Lo que el escándalo de robo de señales de los Astros significa para las Grandes Ligas

Lo que el escándalo de robo de señales de los Astros significa para las Grandes Ligas

En todos los deportes hay equipos que buscan sacar ventaja como sea, aunque eso los ponga al límite del reglamento. En el futbol soccer son legendarias las triquiñuelas de Estudiantes de la Plata, el equipo argentino que en los tiros de esquina a favor echaba tierra en los ojos de los porteros rivales, y más recientemente el nombre de los Patriotas de Nueva Inglaterra se ha asociado a escándalos como el Spygate de 2007 o el Deflategate de 2015.

Este martes se confirmó lo que muchos equipos de la gran carpa sospechaban: los Astros de Houston, la novena más ganadora de los últimos años en Grandes Ligas, basaban parte de su éxito en el robo descarado de señales.

Ahora bien, el robo de señales es algo que se admite dentro del baseball, al menos hasta cierto punto. El límite está en hacerlo con medios electrónicos. Si un jugador en segunda base mira los dedos del cátcher o un mánager usa binoculares para observar a su contraparte, no hay problema. Lo que hicieron los Astros es distinto.

Un reportaje del sitio web The Athletic, publicado el martes 12 de noviembre, explicó que los Astros habían colocado una cámara de video al fondo del jardín central del Minute Maid Park, apuntando al área de bateo. Las imágenes aparecían en un monitor en el pasillo entre el dugout y el clubhouse del equipo local. Ahí los jugadores y empleados de Houston observaban las señales del cátcher rival y una vez que las descifraban alertaban a su bateador golpeando un bote de basura. Este método habría sido la clave para que los Astros vencieran a los Dodgers en la Serie Mundial de 2017.

Los Astros de Houston se distinguen por sus métodos innovadores, mismos que se apoyan en la investigación biomecánica y el análisis estadístico. Pero lo que reveló The Athletic es que también están dispuestos a hacer algo tan burdo como golpear un bote de basura si eso les da una ventaja.

No hay duda alguna que los Astros hicieron trampa. En las transmisiones de los juegos se podía escuchar el ruido con el que alertaban a sus bateadores y el reportaje de The Athletic incluía el testimonio de Mike Fiers, quien fue lanzador de los Astros de 2015 a 2017 y que estaba tan indignado con este sistema que no dudó en revelarlo ante un periodista.

A raíz de estas revelaciones se supo que los Nacionales estaban conscientes del método que estaban usando los Astros y que Stephen Strasburg movía el guante antes de cada picheo para confundir a los bateadores de Houston. Por su parte, los catchers Yan Gomes y Kurt Suzuki usaban señales falsas para neutralizar la cámara de video.

El robo de señales ayudaría mucho a explicar cómo es que los Astros mejoraron súbitamente hace tres temporadas, cuando pasaron de tener un promedio de bateo de .247 a encabezar la liga en bateo colectivo al año siguiente. A.J. Hinch, el manáger a quien se acusa de haber creado el sistema para hacer trampa, ya estaba a cargo del equipo en ese entonces.

Desde antes de este escándalo los Astros eran el villano favorito de la gran carpa. Esto es normal cuando cualquier equipo llega a ser dominante en una liga, pero la arrogancia de la directiva de Houston y su pésimo manejo del caso de Brandon Taubman, acusado de violencia doméstica, también fueron factores para que la posición del equipo se volviera insostenible después del reportaje de The Athletic.

A la directiva de Houston no le quedó otra opción que anunciar que hará una investigación interna y por su parte el comisionado Robert Manfred advirtió que este tipo de prácticas se podrían sancionar con pérdidas de selecciones en el draft. Si la MLB quiere evitar las sospechas de favoritismo que mancharon a la NFL por el manejo que le dio a los escándalos de los Pats será mejor que la investigación sea transparente y que los Astros admitan su error.

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