¿Leonardo da Vinci tenía déficit de atención? Dos científicos nos dicen que sí

¿Leonardo da Vinci tenía déficit de atención? Dos científicos nos dicen que sí

Leonardo da Vinci, quien es la definición misma del “hombre de Renacimiento”, es decir alguien capaz de ser un experto en varios campos y sobresalir en todos ellos, murió hace 500 años, pero las cualidades que lo hicieron un genio siguen siendo objeto de estudio para historiadores e investigadores de otras disciplinas.

En un artículo publicado en la revista científica Brain, el profesor Marco Catani, del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College, en Londres, sugiere que la mejor explicación para las dificultades que tenía Da Vinci para terminar los proyectos que iniciaba es que padecía de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

En el artículo, que Catani escribió en colaboración con el historiador médico Paolo Mazzarello, se argumenta que la costumbre de Da Vinci de abandonar los trabajos que le habían sido encargados, su falta de disciplina, su extraño horario de trabajo y la falta de sueño podrían ser síntomas de dicho trastorno.

El exceso de planeación que le dedicaba a cada proyecto que emprendía, fuera artístico o científico, y la falta de perseverancia para concluirlos serían otro indicio de TDAH. Esto es algo que los contemporáneos de Leonardo Da Vinci notaron en él desde que era niño, su curiosidad lo llevaba a cambiar constantemente sus temas de estudio y muchas veces dejaba proyectos inconclusos.

El TDAH se caracteriza por el aplazamiento constante de tareas, dificultad para terminarlas y una gran inquietud tanto física como mental. Se reconoce con más frecuencia en la niñez, pero cada vez es más común el diagnóstico en adultos, incluyendo estudiantes universitario y personas con carreras exitosas.

En el artículo, Catani y Mazzello citan como evidencia que Da Vinci era zurdo y a la edad de 65 años sufrió una apoplejía en el hemisferio cerebral izquierdo que dejó intactas sus habilidades para el lenguaje, lo cual sugiere que el área de su cerebro que se encargaba del lenguaje era la derecha, algo que sucede en el 5% de la población y que es un rasgo de las personas con TDAH.

Además, sus cuadernos de trabajo muestran errores ortográficos que podrían deberse a la dislexia. Todos estos factores se encuentran en los niños con TDAH, aunque es muy importante recordar lo complicado que es intentar hacer un diagnóstico de una persona que vivió hace cientos de años. De cualquier manera, Catani y Mazzello citan el caso de Leonardo da Vinci como un ejemplo de que el TDAH también está relacionado con la creatividad y también puede tener efectos positivos.

 

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