La nube radioactiva que cubrió Europa en 2017 podría estar ligada a una planta nuclear rusa

La nube radioactiva que cubrió Europa en 2017 podría estar ligada a una planta nuclear rusa

No fue noticia de primera plana pero en octubre y septiembre de 2017 los científicos detectaron una nube radioactiva sobre Europa. Ahora, casi dos años después, se cree que se ha descubierto su origen.

Es muy probable que hayas visto la reciente serie de Chernobil basada en el desastre nuclear de 1986 y seguramente recuerdas que en esa época el gobierno soviético se negó a dar a conocer lo que había pasado hasta que se detectó una nube radioactiva en los países nórdicos.

El incidente sucedido en 2017 no fue tan grave, los niveles de radiación nunca llegaron a ser peligrosos para el ser humano, pero de cualquier manera la nube causó cierta alarma antes de disiparse. En ese entonces se especuló que una planta de reprocesamiento de combustible nuclear en Rusia había sido la fuente de la radiación y ahora en un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences un equipo de expertos en radioecología, la rama de la ciencia que estudia cómo las sustancias radiactivas interactúan con la naturaleza, dicen que tienen evidencia para respaldar esta hipótesis.

Además, dicen que lo más probable es que la nube haya sido el producto de un intento fallido para crear material altamente radioactivo para un experimento sobre neutrinos en Italia. Hace casi dos años la red de monitoreo que abarca 22 países de Europa detectó pequeñas cantidades del isótopo rutenio-106, un material que no se encuentra de forma natural en la Tierra.

En 2017 un laboratorio que se localiza en Italia tenía planeado un experimento para detectar la posible existencia del “neutrino estéril”, un tipo de partícula subatómica que podría ayudar a resolver cuestiones fundamentales de la física. Para ello se requería colocar una fuente radioactiva poderosa junto a un detector de neutrinos. Normalmente, el combustible nuclear usado se deja enfriar durante muchos años antes de ser procesado, pero para el experimento en Italia era indispensable obtener combustible usado más reciente. La planta nuclear rusa había aceptado proporcionarlo.

No obstante, en diciembre de 2017 el experimento en Italia se tuvo que cancelar cuando se les notificó que el proceso de purificación del material no había sido exitoso. Cuando los investigadores italianos supieron de la nube radioactiva sospecharon que los dos eventos estaban relacionados, pero Rosatom, la agencia estatal rusa que supervisa las plantas nucleares en ese país, negó que hubiera pasado algo fuera de lo normal.

Como parte de su investigación los radioecólogos desecharon una explicación alternativa para la nube radioactiva, la que señalaba como causa a un satélite alimentado con energía nuclear que se había desintegrado al entrar a la atmósfera terrestre. En ese caso, afirman los científicos, se habría detectado una concentración más alta de partículas de rutenio en la capa superior de la atmósfera.

Repetimos, lo que pasó en 2017 de ninguna manera se puede comparar con la tragedia de Chernobil y tampoco hay que satanizar la energía nuclear, menos ahora que es urgente encontrar opciones viables para reemplazar a los combustibles fósiles, pero la opacidad de las autoridades rusas en casos como éste no deja de ser preocupante.

 

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