La música de mi vida, las canciones de Bruce Springsteen como filosofía de vida

La música de mi vida, las canciones de Bruce Springsteen como filosofía de vida

Por: Marco González Ambriz

Diecisiete años después de Jugando con el destino, la directora Gurinder Chadha regresa con una nueva historia sobre un joven de origen asiático que desafía las tradiciones de sus padres, ahora a través de un aspirante a escritor que idolatra a Bruce Springsteen.

En su momento Jugando con el destino fue muy exitosa por la desenvoltura con la que contaba una historia no demasiado original. La música de mi vida, que lleva en inglés el mismo título que una de las canciones emblemáticas de The Boss, Blinded by the Light, es si acaso más predecible, a pesar de estar basada en las memorias del periodista inglés de ascendencia pakistaní Sarfraz Manzoor.

El primer indicio de que la directora y coguionista Chadha se tomó ciertas libertades con la biografía del periodista es que aquí el protagonista adolescente tiene otro nombre, Javed Khan, y una novia, de look punk y firmes convicciones políticas, que para desgracia de Manzoor nunca existió en la vida real. Sin embargo, como el mismo Manzoor reconoce, hay muchas canciones de Springsteen que dan la impresión de ser autobiográficas pero que no lo son, sin que esto las haga menos veraces emocionalmente.

Es más fácil disfrutar la película cuando aceptamos que Blinded by the Light se apega más a la fórmula del coming of age, el subgénero que narra la transición de la juventud a la edad adulta, que a cualquier intento de ser un drama realista, a pesar de las abundantes referencias a las políticas económicas de Margaret Thatcher o las marchas organizadas por el Frente Nacional, la organización de extrema derecha que tiene como meta principal la expulsión de los inmigrantes “no blancos” de Gran Bretaña.

El racismo que enfrentan Javed y su familia es sólo uno de los elementos presentes en un guión que por momentos se siente disperso, con demasiadas líneas argumentales para hilar los giros dramáticos que no pueden faltar en este tipo de historias y que a veces funcionan solamente gracias a las canciones de Springsteen que se escuchan en la banda sonora.

A pesar de ello, la directora no pierde de vista el mensaje principal, que es el atractivo que tienen las canciones de Springsteen para cualquier tipo de público, incluyendo a un adolescente que vive del otro lado del océano, y que debe superar sus propios prejuicios sobre el autor de “Born in the U.S.A.”, una canción que muchos juzgan como un himno nacionalista sin haberla oído, por no decir nada de la resistencia adolescente a juzgar la música de generaciones anteriores como irremediablemente anticuada.

Recordar que para fines de los 80 los discos clásicos de Springsteen, como Born to Run o Darkness on the Edge of Town, tenían al menos diez años de haberse editado y eran, a lo mucho, lo que tu tío cool insistía que debías escuchar. En ese aspecto es donde Blinded by the Light se siente más auténtica, sobre todo para los que recordamos esa época, aunque tampoco es necesario haber vivido la década de los ochenta para dejarse llevar por una película que transmite de forma efectiva lo importante que es la música cuando eres adolescente.

 

 

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