Infierno en la tormenta, el terror subacuático no necesita reinventarse para ser efectivo

Infierno en la tormenta, el terror subacuático no necesita reinventarse para ser efectivo

Por: Marco González Ambriz

Lo más reciente del director francés Alexandre Aja toma la trillada premisa que enfrenta a humanos con bestias salvajes y la saca adelante con puro oficio, para lograr un relato de horror que se mantiene durante hora y media.

El guión escrito por los hermanos Michael y Shawn Rasmussen admite desde los primeros minutos que no va alterar la fórmula de este tipo de historias. Conocemos a la protagonista, Haley (Kaya Scodelario), en una práctica de natación en la universidad y de inmediato adivinamos que sus habilidades acuáticas le serán útiles más adelante, cuando llegue el momento en que quede atrapada junto con su padre en el sótano de la casa donde creció en Florida, mientras un huracán categoría 5 amenaza con dejar la residencia bajo el agua a la par que son atacados por varios caimanes hambrientos.

No pongan atención al hecho de que en Florida es extremadamente raro que las casas tengan sótano, por el tipo de terreno y porque al estar bajo el nivel del mar el riesgo de inundación es alto. Ignoren también, por favor, lo improbable de la cadena de circunstancias que dejan a los dos personajes principales aislados en condiciones tan poco favorables.

Es más difícil pasar por alto las escenas de drama familiar, donde le tienen que explicar a Haley por qué sus padres optaron por divorciarse, como si ella tuviera cinco años en lugar de ser una estudiante universitaria que ya debería saber que las relaciones de pareja no siempre funcionan.

Por suerte, la experiencia del director para contar este tipo de historias le ayuda mucho a subsanar las lagunas del guión. Muchos críticos que son poco conocedores del cine de terror se han lamentado de que Infierno en la tormenta no tenga el humor negro de Piranha 3D, la cinta más conocida de Aja, pasando por alto que el francés se hizo de un nombre con la descarnada Alta tensión, filmada en su país natal, y que su mejor obra hasta el momento es el remake de Las colinas del terror, que es si acaso más salvaje que la versión original de Wes Craven.

El manejo del suspenso es crucial para que la película funcione a partir de un guión con tan pocas pretensiones y eso es algo que Aja sabe hacer bastante bien. Muchas de las escenas donde atacan los caimanes son tan predecibles como la reconciliación de Haley con su papá, pero la puesta en escena siempre es efectiva, y en los momentos donde los protagonistas están momentáneamente a salvo el director siempre nos recuerda el costo de combatir a los reptiles, mostrando en incómodos acercamientos las fracturas expuestas y los miembros desgarrados.

Los ataques de los caimanes están perfectamente dosificados, y no siempre orientados a los dos personajes principales, aunque Aja tampoco puede evitar que nos preguntemos de qué está hecha Haley para resistir tanto castigo. Hacia el final de la película los protagonistas toman una decisión que los expone a un peligro innecesario, aunque en términos generales el director logra involucrarnos al endurecer los términos para los personajes cada vez que parecen encontrar una salida a su dilema.

A fin de cuentas, este tipo de películas funcionan en la medida que nos hacen identificarnos con los personajes al grado que pasamos por alto las inevitables fallas en la lógica. Alexandre Aja es un director que sabe manipular al espectador, en el buen sentido de la palabra, para hacer que esto suceda y por eso Infierno en la tormenta es una buena opción en un verano cinematográfico donde si algo ha escaseado son las emociones fuertes.

 

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