Iggy Pop regresa a su lado más experimental en Free

Iggy Pop regresa a su lado más experimental en Free

A los 72 años Iggy Pop se ha reinventado tantas veces que se puede esperar cualquier cosa de este icono del rock. Aún así, el jazz y el spoken word en los que se basa su disco más reciente puede ser algo demasiado vanguardista para los que no conozcan a fondo su obra.

Para los que creen que Iggy Pop se reduce a su primera etapa transgresora como frontman de los Stooges, sa u posterior reinvención en los 70 en discos como The Idiot y los éxitos comerciales que tenía cada cierto tiempo para refrendar su legado (“Candy”), a veces gracias al cine (como cuando la película Trainspotting volvió a posicionar “Lust for Life”), entonces Free efectivamente es una obra atípica, que parece una manera por demás extraña de ponerle un probable punto final a una carrera tan distinguida.

Por el contrario, para los que sabemos que Iggy Pop siempre ha estado dispuesto a correr riesgos esta última colección de canciones es sólo su más reciente acto de rebeldía contra lo que se espera de él. Después del éxito de Post Pop Depression, donde se daba el lujo de tener como banda de respaldo a miembros de Queens of the Stone Age y los Arctic Monkeys, y con ese intervalo que fue la colaboración con Underworld, ahora Iggy Pop regresa al terreno más experimental de Avenue B (1999) o Preliminaires (2009).

Tal vez para salir de la rutina Iggy Pop necesita dar un salto al vacío cada diez años o tal vez, como lo dice la canción que abre este nuevo disco, simplemente quiere ser libre. Parte de esa libertad es la opción de dar un paso atrás y ser un personaje secundario, dejando que en algunos momentos de Free sean el trompetista Leron Thomas o la guitarrista y cineasta Sarah Lipstate quienes asuman el protagonismo.

Las piezas más debatidas de Free serán sin duda las tres últimas, donde el cantante abandona toda pretensión de hacer música y se dedica a recitar poemas de Dylan Thomas o Lou Reed. Este último, titulado “We Are the People” muy relevante para la situación actual de Estados Unidos a pesar de que se escribió en 1970.

Más convencionales son canciones como “Loves Missing” o la hipnótica “James Bond”, incluso con los solos de trompeta que reemplazan a la orquestación que uno espera de un disco de rock. Otra pieza destacada es “Glow in the Dark”, que nos lleva de vuelta a esos dos años que Iggy Pop pasó en Berlín en compañía de David Bowie, para que los dos grabaran obras maestras como The Idiot o Low.

No tan interesante es “Dirty Sanchez”, a causa de una letra que quiere ser provocadora y se queda solamente en lo pueril, pero en cualquier caso no hay duda que estamos ante un músico que se acerca al final de su carrera sin perder nada de la vitalidad que lo convirtió en una figura de culto dentro de la escena musical del Detroit de fines de los 60 y un precursor de muchos de los géneros que llegarían después al rock.

Video oficial de “James Bond”:

 

 

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