Entre navajas y secretos, cuando el asesinato queda en familia

Entre navajas y secretos, cuando el asesinato queda en familia

Por: Marco González Ambriz

Hay directores que son muy regulares dentro de su irregularidad. Rian Johnson es tal vez el mejor ejemplo. Debutó con la excelente Brick (2005), que era una inesperada mezcla de film noir y película de adolescentes. Siguió con la infumable Estafa de amor (2008), una comedia de aventuras que efectivamente nos hizo sentir estafados. Acertó otra vez con Asesino del futuro (2012), que le daba un giro fascinante al tema de los viajes en el tiempo, y a continuación se volvió a desbarrancar con el episodio 8 de Star Wars.

Según ese patrón, el péndulo tenía que ir en dirección a una buena película y aún así había razones para entrar a ver Entre navajas y secretos con cierto nerviosismo. Se sabía que era un homenaje a un subgénero específico del cine de misterio, el del detective a lo Hércules Poirot que descubre a un culpable entre varios sospechosos gracias a sus incomparables poderes de deducción. Lo de retomar viejos géneros cinematográficos es algo que le sale bien a Rian Johnson, así que ese no era el problema.

Pero al mismo tiempo el trailer dejaba ver un tono de parodia y un elenco multiestelar que nos hacían recordar el humor fallido de Estafa de amor. Desde su primera película Johnson siempre ha trabajado con actores tan famosos como Bruce Willis o Joseph Gordon-Levitt, pero en Estafa de amor el tener un reparto lleno de estrellas contribuyó al caos de la película porque cada actor hizo lo que le vino en gana.

Afortunadamente, en el caso de Entre navajas y secretos esos temores se disipan de inmediato. Johnson, que también es el guionista de la cinta, plantea rápidamente la situación, con la policía investigando el sospechoso suicidio de un famoso escritor de novelas de misterio y reuniendo a sus deudos para interrogarlos de nuevo sobre lo sucedido en la última noche donde lo vieron con vida, justo cuando celebraba su cumpleaños 85. Entre los testigos figura la enfermera inmigrante que lo cuidó en sus últimos meses.

Johnson no sólo presenta con mucha eficiencia a un número de personajes bastante nutrido, sino que mantiene en todo momento el control sobre sus actores. En un reparto que incluye a lumbreras como Jamie Lee Curtis, Toni Collette o Michael Shannon el director tiene claro que el peso de la narración debe recaer sobre la muy joven Ana de Armas y llega incluso a posponer la presencia de Chris Evans, el más exitoso comercialmente de sus actores, hasta la última parte de la película.

No es un asunto menor que Johnson pueda imponerse sobre semejante colección de egos y además cuente una historia muy intrincada, donde hay que poner mucha atención a todo lo que pasa para seguir el hilo de la intriga. De forma simultánea, y esto es lo que eleva a Entre navajas y secretos por encima de una simple parodia/homenaje al cine de misterio, Johnson desliza un mensaje sobre cómo reaccionan las clases acomodadas, incluso las que presumen de progresistas, cuando ven amenazados sus privilegios. A los horrorosísimos hijos y los horrorosísimos nietos del difunto escritor les encanta decir que la enfermera que lo cuidaba es “como de la familia”, pero ninguno de ellos sabe de qué país proviene.

La crítica social, sin embargo, nunca se interpone en el camino del entretenimiento. Entre navajas y secretos está llena de pequeños toques de humor que la hacen muy amena, como el genial detective Benoit Blanc, que habla con un incongruente acento sureño y que tiene destellos de lucidez dentro de su habitual ineptitud. Creo que nunca había visto a Daniel Craig divirtiéndose tanto con un personaje.

Además, Johnson se cuida mucho de que la película, que está construida a base de conversaciones, no sea teatro filmado. Hay muchas escenas donde se nota su oficio como cineasta, por ejemplo, cuando alguien trata de deshacerse de una pista arrojándola lejos y en la siguiente escena un perro la trae de vuelta, moviendo la cola y acercándose desde el fondo de la pantalla, tomando por sorpresa a la sospechosa que está mirando al frente.

Todos estos detalles hacen de la película uno de los puntos más altos dentro de la desigual carrera de Rian Johnson y también una muy buena opción para los que buscan una alternativa de entretenimiento que no involucre superhéroes o chistes bobos.

 

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