El tetracampeonato de Estados Unidos revive el debate sobre el futbol femenil

El tetracampeonato de Estados Unidos revive el debate sobre el futbol femenil

¿Deberían las jugadoras de futbol femenil recibir el mismo pago que los hombres? Esa es la pregunta que muchos se hacen después de que la selección femenina de futbol de Estados Unidos ganara su cuarto Mundial tras derrotar al equipo holandés.

Sobre todo porque esa misma noche su contraparte masculina perdió la final de la intrascendente Copa Oro ante México.

De hecho, durante la ceremonia de premiación en el estadio de Lyon se escuchó a los asistentes reclamar a coro “Equal Pay” (“igualdad de salarios”), apoyando así la demanda grupal de las jugadoras estadounidenses contra la Federación de Futbol de Estados Unidos.

Las tetracampeonas se quejan de que ellas perciben apenas el 38% de lo que ganan los hombres, a pesar de que la selección masculina de su país ni en sueños ha ganado los mismos títulos que la femenil.

La polémica ya llegó al Congreso de Estados Unidos. El senador demócrata Joe Manchin presentó una iniciativa para prohibir que se usen fondos federales para la Copa del Mundo 2026, que será organizado por Estados Unidos, Canadá y México, a menos que la selección femenil reciba la misma paga que los hombres.

Es muy temprano para saber si el proyecto de Manchin va a prosperar y también cuál será la respuesta de la FIFA, aunque en el pasado el organismo rector del futbol mundial ha castigado a las federaciones cuando los gobiernos locales se inmiscuyen en este deporte.

La federación estadounidense de futbol respondió a la demanda que la diferencia en los pagos a ambas selecciones se debe a que los acuerdos se negociaron por separado.

Las mujeres reciben un salario base y una prima de acuerdo a su desempeño, lo que les garantiza una paga aunque no sean convocadas. Los hombres deben ser llamados a la selección para tener la opción de ganar primas de acuerdo al ranking del equipo rival en la clasificación de la FIFA y el resultado del partido.

En ambos casos pueden ganar primas adicionales por ganar un torneo y esto último ilustra muy bien la diferencia abismal que existe entre el futbol masculino y el femenil. Hay que aclarar que la cantidad que recibe el ganador del Mundial en las dos categorías lo determina la FIFA.

La federación de cada país reparte el dinero entre los jugadores según el acuerdo que tengan con el equipo.

En la Copa Mundial Femenil el premio para las ganadoras era de 4 millones de dólares de un total de 30 millones para todos los participantes. En la Copa del Mundo 2018, por el contrario, los campeones se llevaron 38 millones de dólares de un total de 400 millones.

Si nos dejamos llevar por los totales esto es obviamente injusto, pero ¿qué pasa si nos fijamos en el porcentaje que los jugadores reciben en cada categoría? Se estima que el Mundial de Rusia generó más de seis mil millones de dólares en ganancias para la FIFA, de los cuales los 400 millones en premios representan menos del 7%.

En cambio, se espera que el Mundial Femenil genere 131 millones de dólares en el ciclo 2019-2022, de los cuales 30 millones, es decir el 23%, serán para las jugadoras.

Es un asunto espinoso que normalmente se discute con base en generalizaciones – no todos los jugadores de soccer masculino ganan lo mismo que Cristiano Ronaldo – o sin tomar en cuenta el nivel de cada competencia: en los Mundiales Femeniles no es raro encontrar goleadas con más de diez goles de diferencia, lo cual nunca ha pasado en un Mundial masculino e indica una mayor paridad en el torneo.

Será interesante ver en qué termina la demanda de la selección femenil y si esto afectará de alguna manera la Copa del Mundo 2026.

En Touch creemos que la exigencia de mejores condiciones por parte de las mujeres es justa pero también que los sueldos tienen que ir en función de los ingresos que se generan.

Dentro del mismo futbol profesional de Estados Unidos hay una gran diferencia en el promedio de espectadores de la Major League Soccer y la National Women’s Soccer League.

De nada sirve que la final del Mundial Femenil haya tenido más rating en ese país que la final de Rusia 2018 si los estadios de la liga profesional de mujeres en Estados Unidos siguen estando semivacíos.

 

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