El extraño caso del receptor abierto Antonio Brown y su casco favorito

El extraño caso del receptor abierto Antonio Brown y su casco favorito

En días recientes el jugador de futbol americano Antonio Brown protagonizó una extraña disputa con la liga por su insistencia en usar el mismo casco que lo ha acompañado desde su primera temporada.

El deporte profesional es tan competitivo que los atletas y entrenadores muchas veces buscan una ventaja en rituales que para cualquier observador externo son difíciles de explicar. A pesar de que en la NFL la mitad de los jugadores concluyeron una carrera universitaria no es nada raro que desayunen siempre lo mismo antes de un partido, que usen una prenda de la suerte debajo del uniforme o que se pongan el equipo de protección en un orden específico.

Esa es la mejor explicación para el comportamiento de Antonio Brown en los últimos días. La pretemporada de Brown ha estado marcada por incidentes poco comunes, desde negociar su traspaso a los Raiders antes del draft hasta presentarse a entrenar con su nuevo equipo con los pies tan severamente congelados, a consecuencia de un accidente de crioterapia, que fue necesaria la intervención de especialistas.

A pesar de todo eso lo que estuvo a punto de llevar al receptor abierto a considerar el retiro fue su indignación con la regla que estipula que los jugadores de la NFL no pueden usar equipo con más de diez años de antigüedad. La regla en realidad no es responsabilidad de la NFL sino de la National Operating Committee on Standards for Athletic Equipment (NOCSAE), organización sin fines de lucro que certifica el equipo de varias ligas deportivas en Estados Unidos a través de métodos científicos y muy rigurosos.

Brown ha usado el mismo casco Schutt Air Advantage desde 2009, cuando debutó como profesional. Ese modelo fue muy popular entre los receptores en 2014 pero desde entonces todos los colegas de Brown lo han cambiado por otros cascos. El argumento de Brown es que los nuevos modelos afectan su visibilidad y amenazó incluso con dejar de jugar a menos que la NFL hiciera una excepción en su caso.

Algunos reportes aseguran que antes de poner una queja formal Brown pintó su viejo casco de los Steelers con los colores de su nuevo equipo para entrar a los entrenamientos, lo cual por supuesto no prosperó. Como último recurso aseguró que consideraría a la NFL legalmente responsable en caso de que sufriera alguna lesión con el nuevo equipo.

Por el momento la solución al dilema de Brown es encontrar un casco de la misma marca que se haya fabricado en 2010, para poder jugar en la siguiente temporada. A futuro las cosas pintan más complicadas para Antonio Brown y es que la NOCSAE ha anunciado que cambiará las pruebas que se hacen con los cascos de futbol americano para simular mejor los golpes que los jugadores reciben en el emparrillado. De lo que sí podemos estar seguros es que Antonio Brown dará mucho de qué hablar en los próximos meses.

 

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