Día de Muertos, las dificultades de la animación mexicana

Día de Muertos, las dificultades de la animación mexicana

 

Por: Marco González Ambriz

Día de Muertos es un proyecto totalmente mexicano que demuestra que aún con todo en contra se puede hacer cine de animación en nuestro país con resultados aceptables y, lo que es más importante, conectando con su audiencia natural.

Se puede discutir el nivel técnico y artístico de las películas mexicanas de animación, pero a pesar de las reservas que podamos tener ante cintas como Una película de huevos o La leyenda de la nahuala hay que reconocer que se han ganado un lugar en el gusto del público a pesar de la competencia que representan las producciones extranjeras.

El caso de Día de Muertos ilustra muy bien hasta qué punto las películas mexicanas animadas enfrentan una contienda desigual. Metacube, los creadores de Día de Muertos, trabajaron durante diez años en esta cinta y cuando todo estaba listo para su estreno éste debió retrasarse dos años más para no coincidir con Coco, que no sólo le iba a quitar pantallas sino que probablemente causaría también acusaciones de plagio debido a ciertas similitudes en la trama.

El argumento de Día de Muertos ciertamente tiene puntos en común con el de Coco, sobre todo en la subtrama donde dos hermanos vivos son transportados por accidente al inframundo y descubren que la tierra de los muertos está organizada de acuerdo al folklore mexicano hasta en sus detalles más pequeños. En Día de Muertos, por ejemplo, los difuntos se transportan en trajineras y el edificio que domina la necrópolis es la residencia de José Guadalupe Posada.

Día de Muertos, además, se basa en el recuerdo que los vivos guardan de los parientes que se adelantaron en el camino pero, a diferencia de Coco, ese no es el punto central de la historia. En otros países la película se llama Salma’s Big Wish (“el gran deseo de Salma”) o Salmas Geheimnis (“el misterio de Salma”), poniendo en primer lugar el interés de la protagonista femenina por conectar con sus raíces aunque esto vaya en contra de las leyes que gobiernan la relación entre el más allá y el más acá.

A Salma la acompañan, en el primer trecho de su viaje, Pedro y Jorge, sus dos hermanos adoptivos. Son ellos los que van a caer, literalmente, al mundo de los muertos y deben encontrar la forma de regresar a la vida corpórea. Uno de los puntos débiles de la película es que tener a tres personajes importantes le quita algo de fuerza a la que debería ser la protagonista absoluta, sobre todo porque las aventuras de Pedro y Jorge, aunque nos recuerdan a las de Coco, son más coloridas que el obligatorio encuentro de Salma con el villano de la historia.

Los personajes secundarios, entre los que figuran un ajolote místico y tres calaveritas de azúcar, complican aún más la trama (y de paso hacen que la película se parezca más de lo debido a la serie de La leyenda…). No me cuento entre los admiradores de Pixar y su sentimentalismo, pero he de reconocer que los guionistas estadounidenses tienen un oficio mucho más desarrollado que los mexicanos para describir personajes y para llevarnos de una situación a otra.

En el aspecto técnico es obvio que no se cuentan con los recursos para hacer algo al mismo nivel de Pixar o Laika, algo que se puede decir también de la mayoría de las cintas de animación computarizada que se hacen en el resto del mundo. De cualquier manera, hay detalles simpáticos en el diseño de arte, como mesas de billar con forma de ferétro, que ayudan a pasar por alto que las secuencias de acción no son tan fluidas o que Salma, por alguna razón, es dibujada con cuerpo de teibolera.

Para conectar con el público local se incluyen una gran cantidad de chistes relacionados con el contexto mexicano y debo decir que en la función donde me tocó ver la película se logró el efecto deseado, pues cada gracejada de los personajes era recibida con risas por parte de los asistentes, incluso cuando el humor se volvía un tanto predecible.

Pese a todas estas limitaciones Día de Muertos está funcionando con el público local, ya que su recaudación fue mucho mayor al del otro estreno mexicano de la semana (Los Rodríguez y el más allá). Además se benefició del efecto Coco, al estrenarse también en países como Alemania, Corea del Sur, Rusia o Polonia, a los que probablemente no hubiera tenido acceso de no ser porque Pixar se encargó de explicarle a todo el mundo en que consiste el Día de Muertos y, sobre todo, en romper el tabú en torno a la muerte en una película infantil. Tal parece que hacer cine de animación en México, pese a todo, es posible.

 

Trailer:

 

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