Deporte vs racismo: la diversidad gana terreno en el Mundial de Rugby

Deporte vs racismo: la diversidad gana terreno en el Mundial de Rugby

Después de ganar cuatro partidos consecutivos la selección japonesa de rugby fue derrotada por su similar de Sudáfrica con un marcador de 3 a 26. El Mundial de Rugby, que se juega precisamente en Japón, seguirá adelante y el gran favorito para llevarse el título es el equipo de Nueva Zelanda, pero para muchos este siempre será recordado como el torneo de la selección japonesa.

Eso no se debe únicamente al vistoso estilo de juego que le permitió a los nipones, que no cuentan con una liga profesional, vencer a equipos provenientes de países donde el rugby es un deporte consolidado. Tiene más que ver con la alegría y la esperanza que los triunfos consecutivos le dieron a un público japonés que aún está lamentando las pérdidas humanas (se habla de 80 muertos) que dejó el tifón Hagibis.

Para muchos el legado más importante de la selección japonesa de rugby es que puede cambiar la actitud hacia los inmigrantes en la que sigue siendo una de las sociedades más cerradas y homogéneas del mundo. En Japón las personas de raza mixta, es decir que son hijos de japoneses y extranjeros, muchas veces son discriminados en la escuela y tienen dificultades para encontrar empleo aún cuando el japonés es su lengua materna.

En el rugby el reglamento estipula que para ser convocado a la selección de un país un jugador necesita vivir ahí tres años. Esto explica por qué en la selección japonesa de rugby sólo 11 de los 23 jugadores son hijos de japoneses. El resto son de raza mixta, como Kotaro Matsushima, que nació en Sudáfrica de padre japonés y madre zimbabuense, o bien nacidos en el extranjero pero residentes en Japón, como Jiwoon Koo (Corea del Sur), Luke Thompson (Nueva Zelanda) o James Moore (Australia).

El capitán del equipo, Michael Leitch, nació en Nueva Zelanda pero llegó a Japón a los 15 años para estudiar y se comunica mejor en japonés que en inglés. Los patrocinadores se han encargado de convertirlo en el emblema del rugby japonés. En el juego decisivo contra Sudáfrica se pudo ver a Leitch motivando a sus compañeros para seguir adelante aún cuando la ventaja del equipo rival era imposible de revertir.

Sería ingenuo suponer que el buen desempeño de la selección japonesa de rugby terminará con el racismo para siempre. Basta con recordar cómo la selección francesa de futbol fue criticada después de ganar su segunda Copa del Mundo, cuando se le señaló como una selección “africana” más que francesa. Aunque presidentes como Macron y, en su momento, Chirac, celebraron a la selección gala de futbol como un ejemplo de multiculturalismo la discriminación sigue existiendo.

Para consolidarse en Japón el rugby necesitará de muchos apoyos, empezando por ser un deporte profesional, pero de cualquier manera este episodio confirma que el deporte también puede servir para transmitir valores positivos y fomentar la diversidad.

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