Buenas noticias desde África: dos tratamientos contra el ébola demuestran ser efectivos

Buenas noticias desde África: dos tratamientos contra el ébola demuestran ser efectivos

Desde hace un año la República Democrática del Congo ha sido el escenario de la segunda peor epidemia de ébola de la que se tiene noticia. Hoy hay buenas noticias: dos tratamientos diferentes han probado ser efectivos, sobre todo cuando se aplican en las primeras etapas de la infección.

Probablemente de niño escuchaste hablar mucho sobre el ébola, la enfermedad hemorrágica que fue objeto de reportajes e incluso películas como Outbreak, donde Dustin Hoffman interpretaba a un científico que luchaba desesperadamente por evitar que la epidemia se extendiera en Estados Unidos.

El virus fue descubierto en 1976 en la región del río Ébola en lo que es hoy en día la República Democrática del Congo, en el centro de África, uno de los países más pobres del mundo y que durante décadas ha sido el escenario de una guerra civil que ha dejado millones de muertos. Los síntomas que provoca son tan dramáticos que en los 90 se creó la impresión de que se trataba de una enfermedad muy contagiosa y que era mortal en todos los casos, por lo que no era aconsejable trasladar a las personas infectadas a países occidentales para recibir tratamiento. En realidad, el contagio se da por contacto prolongado con los fluidos corporales de los pacientes y cuando se recibe cuidado médico de forma oportuna las probabilidades de sobrevivir son más altas.

A pesar de que el ébola se menciona con frecuencia en los medios, la indiferencia del público a todo lo que tenga que ver con el continente africano hizo que los dos mayores brotes epidémicos de ébola registrados pasaran casi desapercibidos. En 2014 la enfermedad arrasó el oeste de África, dejando un saldo de 11,000 muertos, y desde agosto de 2018 se registró un nuevo brote en el Congo. Hace apenas unas semanas la Organización Mundial de la Salud alertó sobre la gravedad de la situación y llamó a la comunidad internacional a aportar los fondos necesarios para resolver una crisis que hasta entonces había dejado 1,600 muertos.

Se distribuyeron vacunas experimentales en las zonas afectadas, aunque estas medidas preventivas no fueran tan útiles en las áreas donde el virus ya se había expandido. A fines de 2018 dio inicio una prueba clínica en cuatro poblaciones atacadas por la enfermedad. En esta prueba se compararon los resultados de cuatro tratamientos y la buena noticia es que dos de ellos fueron muy efectivos.

La medicina más efectiva fue la llamada REGN-EB3, que redujo las tasas de mortalidad a 29 por ciento en los que la recibieron. Sin embargo, el resultado más positivo es que el 94 por ciento de los pacientes que tomaron esta misma droga en las primeras etapas de la enfermedad se recuperaron. Otra medicina experimental, con el nombre mAb114 mostró un 89 por ciento de efectividad en las mismas circunstancias.

Antes de iniciar el estudio se determinó que en caso de que alguno de estos tratamientos fuera positivo la prueba se suspendería para dar paso a la siguiente etapa. Lo que sigue es una nueva prueba clínica donde los pacientes recibirán de forma aleatoria REGN-EB3 o mAb114.

El aspecto más alentador de tener un medicamento eficaz contra el ébola es que será más fácil combatir los rumores que alejaban a los pobladores de las zonas afectadas de los centros de tratamiento. Se hablaba de que ahí los pacientes recibían inyecciones mortales o que había tráfico de órganos, ahora los médicos esperan cambiar esa narrativa a una más positiva para que las vacunas se distribuyan de forma más eficiente y así sumar este virus a la lista de enfermedades que han sido derrotadas por la ciencia.

 

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